25. UN TAROT PARA LA NUEVA ERA. EL EÓN versus EL JUICIO

 

Tal vez éste sea el Arcano Mayor que más incorporó las doctrinas religiosas vigentes. La imagen ilustra el dogma de fe católico de la resurrección de los muertos, concepto ya presente en la tradición hebrea, con varias vertientes que fueron cambiando a lo largo de los tiempos, aunque la Torah (El Pentateuco) no dice literalmente nada al respecto. La tónica general de conducta del pueblo judío está inspirada en Maimónides (Rab Moshé ben Maimón 1135 – 1204) nacido en Córdoba, España, después médico de la familia real egipcia. Según su filosofía el objetivo del judío sería vivir una vida plena en este mundo practicando mitzvot (preceptos o mandamientos), estudiando la Torah y haciendo buenas acciones sin esperar una recompensa a cambio, de manera que la especulación acerca de lo que pueda existir después de la muerte no era una prioridad. En este sitio pueden saber más:

 http://www.judiosyjudaismo.com/2015/07/todo-lo-que-necesitas-saber-sobre-la-muerte-y-el-despues-de-la-vida-en-el-judaismo/

 

  

Hasta aquí esto no es más que una creencia que puede no tener serias repercusiones en la vida, pero el título de la carta, El Juicio, otro dogma de fe que sucedería inmediatamente después de la resurrección, fue la mejor arma que la Santa Madre Iglesia encontró para manipular a la humanidad. Como con la espada de Damocles, nos amenazaron con ser torturados y quemados vivos en las calderas de Pedro Botero durante toda la eternidad si infringiésemos en unas pocas décadas de vida determinados mandamientos. Claro que teníamos que resucitar primero para poder ser castigados pues los muertos no sienten ni padecen.   

Cabe decir también que esta terrible amenaza no es exclusiva de la imaginación católica. La encontramos también en el Islam y en esta época en que determinadas creencias y prácticas orientales se pusieron de moda en occidente, nos intimidan con la posibilidad de encarar tribunales kármicos, compuestos por ciertas entidades espirituales, donde vamos a pagar nuestras transgresiones a determinadas leyes supuestamente objetivas y universales definidas por terceros.

Si nos tragamos sin cuestionar este siniestro cuento, cuya finalidad no es otra que degradarnos a ovejas de un obediente rebaño pastoreado por los que se autoproclamaron como exclusivos intermediarios entre la divinidad y los seres humanos, es porque nuestra infancia está saturada de experiencias donde, en función de las expectativas de nuestros todopoderosos padres, nuestras acciones eran sistemáticamente juzgadas con los consiguientes premios y castigos.

Muchas han sido las interpretaciones dadas a esta carta, desde las más literales, amarradas a los dogmas antiguos o inspirados en ellos: Vas a ser juzgado (por Dios, por los hombres o por ti mismo) y castigado por tus errores.

Claro que la resurrección de los muertos y el juicio final, se podría leer en su esencia como “una toma de conciencia que posibilita escuchar un llamado” (el toque de la trompeta), “sea interno o externo, para elevar-se a una existencia más significativa”, tal como sugiere Rachel Pollak.

Jodorowsky habla de éxtasis, de un renacimiento, de un despertar, de una nueva conciencia producto de atender a una llamada imperiosa para vivir en una nueva dimensión, y prevé dificultades si esta llamada no es respondida. También como una indicación de un problema relativo al acto de juzgar o ser juzgado. 

Tanto E. Esquenazi como Sallie Nichols van más allá y definen este llamado como una reconexión con la verdadera vocación, inclusive Sallie define la vocación como la manifestación de la libido a través de alguna actividad y el túmulo de donde sale el hombre azul serían las mazmorras que aprisionan al ser humano cuando pierde la conexión con la energía de la libido.  

Liz Green en su Tarot Mitológico, nos muestra a Mercurio resucitando los difuntos posicionándose más próxima a la idea de juicio, pues nos habla de “asumir las consecuencias de todas nuestras elecciones anteriores tanto pagando por los pecados de nuestra inconsciencia como recibiendo las recompensas por los esfuerzos emprendidos anteriormente. Un nuevo comienzo que emerge de la conclusión de finalizar un capítulo de vida.” Sería la carta de la cosecha.

En el Tarot Experimental de Sanvado vemos la imagen de un tribunal constituido donde el acusado debe ser el pobre consultante.

 

 

Crowley y Deva Padme se deslindan de las imágenes tradicionales. No Osho Zen Tarot esta carta se llama “Más allá de la Ilusión” (Veet Pramad en sánscrito) e ilustra, aunque con otras palabras lo que dijo Jung: “Quien mira hacia fuera sueña quien mira hacia dentro despierta”. Lo real lo encontraremos dentro, si lo buscamos fuera, nuestra mente llena de opiniones y juicios nos dejará atrapados en ilusiones. Sugiere abandonar la mente que opina e ir hacia adentro.

A. Crowley se inspira en la Estela de la Revelación, estela pintada sobre madera que en 1904 estaba expuesta en el museo del barrio de Boulak en El Cairo y la titula EL Eón, medida de tiempo usada especialmente en la geología, como la Era astrológica de 2000 años. La figura central de la carta es un niño con el dedo en la boca dentro del útero azul de Nuit. A. Crowley le da el significado de los cambios que suceden en el universo cuando pasamos de un eón para otro eón.


 

Crowley, en su “Libro de Thot” no desciende a significados más concretos y los estudiosos de su tarot nos hablan de:

“Un llamado para renunciar a tu estrecho punto de vista y ver las cosas y juzgarlas desde un nivel más alto, Gerd Ziegler. “El Tarot. Espejo del alma”.

“Decisión final con respecto al pasado, nuevo rumbo con respecto al futuro; siempre representa dar un paso definido” DuQuette, Lon Milo. Understanding Aleister Crowley's Thoth Tarot (Locais do Kindle 4220-4221). Red Wheel Weiser. Edição do Kindle. Lon Milo DuQuette. “Understanding Aleister Crowley's Thoth Tarot”;

“Romper con hábitos, tradiciones e dogmas”. Johann Heyss. “O Tarô de Thoth”.

 “Transmutación, nuevo comienzo, esperanza, encuentro consigo mismo, desarrollo espiritual” Hajo Banzhaf. “Keywords for the Crowley Tarot”.

 

Yo diría que estas interpretaciones repiten conceptos ya vistos en otras cartas. ¿Abandonar la mente que opina, e ir hacia adentro, no fue visto en La Sacerdotisa? ¿Esa nueva conciencia que posibilita un nuevo punto de vista no habría sido alcanzada en la carta inmediatamente anterior: El Sol? ¿La conciencia a la que se refiere el Sol no serviría? En la Muerte vimos una transformación de patrones de conducta y en la Estrella un rescate de la percepción producto de eliminar caducas creencias. ¿Necesitaríamos pasar por este Arcano para romper con tradiciones?

Podríamos llegar a un significado más específico y útil, desde el punto de vista terapéutico si consideramos el Eón como la carta que está entre El Sol: La Conciencia y El Universo: La Realización plena o Síntesis final. Percibimos con frecuencia que, aunque tengamos conciencia no la llevamos a la práctica como si existiera un pequeño saboteador interno. Ese saboteador es lo que algunos psicólogos llaman “el niño/a herido”. Cuando salimos de la infancia lo hacemos carentes emocionalmente e inseguros porque no recibimos de la familia todo lo que necesitamos en términos de amor, aceptación, contacto físico y apoyo. Una parte nuestra crece y se transforma en un adulto que como no recibió no sabe dar. El niño/a herido tiene una enorme necesidad de aceptación y un miedo igual de enorme de volver a pasar por situaciones en las que sufrió, a partir de la cual manipula constantemente al adulto. El adulto tiene conciencia de que hay que hacer determinada cosa y el niño/a viene y le pone la zancadilla. El adulto tiene conciencia de que hay que dejar de hacer cierta cosa y llega el niño/a por detrás y le da un empujón. Es como con la tercera caipiriña. Esta carta ilustraría entonces el proceso de maduración de la persona, cuando desde su adulto da atención y apoyo a su niño/a que así va creciendo y se integra con el adulto dejando de manipularlo, de manera que éste puede llevar fluidamente su conciencia a la práctica. Si a este madurar lo queremos llamar renacimiento ...