UN TAROT PARA LA NUEVA ERA – EL DEMONIO o EL DIABLO

 

 

Si existió un invento en la Era de Piscis que mejor funcionó para controlar la conducta de los seres humanos (no de todos evidentemente, pues la aristocracia siempre hizo lo que le daba la real gana) fue el Diablo. Esta palabra procede del  griego,  diábolos, acuñada en el siglo V  a. C. cuyo significado es "el calumniador"o "el acusador“.  Mientras que Demonio viene del griego daimónios, que significa: “procedente de la divinidad, enviado por un dios; que tiene carácter divino, maravilloso y extraordinario”. Son seres semi-divinos relacionados con las fuerzas de la fertilidad como las ninfas, los faunos y los sátiros.

Cupo a la Iglesia católica transformar a Ha-satan, que no es un nombre propio sino el título de un funcionario de Dios (el plenipotenciario Jehovah) encargado de vigilar a los humanos y llevarle a su Jefe las informaciones correspondientes, en Satanás, nombre propio, encarnación de las fuerzas del mal, enemigo de Dios y tentador de Jesús y de los seres humanos, en cuya casa, el infierno, serían torturados durante toda la eternidad los que llevados por sus tentaciones desobedecieran las leyes de Dios y de la Santa Madre Iglesia.

 

El Tarot incorporó perfectamente estas ideas, tanto en la imagen como en sus interpretaciones. La imagen muestra un personaje artificial, grotesco y cargado de símbolos tenebrosos que recuerda un sátiro, con alas de murciélago inspiradas en el mito de Lucifer, cuernos (en el marsellés del dios celta de la vegetación: Cernunnos), garras en los pies,  incluso el de Waite lleva la estrella de la magia negra, el marsellés una autodestructiva espada sin puño y el de la Golden Dawn una, no menos autodestructiva, antorcha de cabeza para abajo. Está encaramado en un  pedestal, mención a la materia, al cual están amarrados o encadenados seres humanos que desarrollan rasgos demoníacos como cuernos y rabos. Las interpretaciones  tradicionales de esta carta parecen ser el sumatorio de todo lo considerado negativo: Pasiones y atracciones sexuales incontrolables, tentaciones y seducciones, libertinaje, prostitución, crueldad, bestialidad, drogas, obsesión, magia negra, adicciones, dependencias, egoísmo, falta de sentido de la justicia, castigos, trastornos psíquicos, esclavitud y dependencia de los sentidos, etc.

Aquí tenemos interpretaciones más modernas:

Expresa el deseo de satisfacer sus pasiones a cualquier precio; la inquietud, la excitación exagerada, el uso de medios ilícitos, la franqueza que da lugar a influencias deplorables” (Oswald Wirth, El tarot de los imagineros de la Edad Media, 1926).

El Diablo es el portador de la muerte, de la desgracia y de la miseria. Personifica a quien practica el mal sin considerar las consecuencias que acarreará sobre los demás” (Stuart R. Kaplan, El Tarot clásico, 1972).

 Remite a dependencias fisiológicas o psíquicas, problemas de drogas o alcoholismo, dependencia sexual, comportamiento de autocastigo,…” (Jodorowsky. La vía del Tarot. 2004)

Como pueden ver casi todos estos significados orbitan alrededor de las pasiones y la sexualidad.

Una primera ruptura con esa imagen del Demonio sucede en 1854 obra de Eliphas Levi (1810 – 1875) que nos dibuja Baphomet, con alas de angel, la antorcha hacia arriba, la estrella de la evolución en su frente, haciendo el mismo gesto con sus brazos que El Mago, con el Caduceo de Mercurio (símbolo de equilibrio y transcendencia) entre las piernas y sentado encima de una esfera que junto con el círculo representan la perfección.

En el Tarot de A. Crowley tenemos un animal de la naturaleza, una cabra, la Capra Falconeris, habitante del Hindukush, estribaciones de los Himalayas afganos y pakistanos, símbolo del Pakistán. Su nombre popular en la región es Marjor palabra persa que significa “Comedor de serpientes”.

Ilustra las fuerzas creativas en su aspecto más material. En el plano humano son los instintos, las fuerzas que nos mantienen vivos como individuos y como especie. Básicamente son cuatro:

 1. El instinto de defensa.

2. El instinto sexual, o de procreación.

3. El instinto de preservación de la vida.

4. El instinto gregario.

El instinto de defensa hace que nos defendamos cuando nos atacan, especialmente si  corremos riesgo de vida, entonces  se dispara el instinto de defensa con una fuerza que jamás hubiéramos imaginado que teníamos.

El instinto sexual que nos lleva al deseo impostergable de unirnos íntimamente.

El instinto de preservación o conservación de la vida, incluye los miedos que nos llevan a evitar peligros reales, y los cuidados corporales, la higiene y la alimentación, el respeto a los ritmos corporales como trabajar y descansar, la vigilia y el sueño, y la busca del espacio vital.

El instinto gregario nos lleva a agruparnos, a juntarnos para enfrentar en grupo los desafíos de la supervivencia, el trabajo y también la celebración y la fiesta tal como todavía sucede en las comunidades indígenas.

El placer y la alegría son los compañeros inseparables del ejercicio consciente de nuestros instintos. Podemos decir que el placer es la punta del iceberg mientras el resto es necesidad biológica. Nada más satisfactorio que beber un vaso de agua cuando tenemos sed. El ejemplo más llamativo de cómo la Naturaleza se esmeró dando al ser humano, en este caso a la mujer, la capacidad de sentir placer, es el clítoris, que absolutamente prescindible para las tareas de reproducción, tiene una enervación de asombrosa complejidad y tamaño para dar placer.

Tenemos pues dos enfoques en relación a los intintos en general y a la sexualidad en particular reflejadas en el Tarot. Para las religiones patriarcales el sexo es pecado si no es practicado asépticamente apenas como una manera de traer hijos al mundo. Es peligroso pues puede llevar al hombre y especialmente a la mujer (recuerden la mutilación clitórica musulmana) a la lujuria desenfrenada, a las llamadas aberraciones y perversiones sexuales, tornándonos esclavos del Demonio, la entidad que encarna todos estos conceptos y condenándonos a las hogueras eternas.

Aquí hay dos cuestiones: La 1ª es ¿Cómo se va a vender la vida eterna si la vida terrena proporciona placer? Hay que negar el placer y todo lo que da placer en la vida terrena para hacer más atractiva la vida eterna. La 2ª es que si conseguimos que los humanos repriman y condenen sus instintos, que es la fuerza mayor que tienen todos los seres vivos, los vamos a manipular mejor y, desconectados del placer más interno, les vamos a vender compensaciones. Este es el Demonio que el Tarot Tradicional ilustra.

Afortunadamente en los nuevos tiempos cada vez son menos las personas  que se tragan este cuento. La mujer se vuelve independiente económicamente y se torna más dueña de su cuerpo, de su sexualidad, de su tiempo y de su vida. La ciencia ayuda con los anticoncepcionales. Va perdiendo el miedo a las amenazas eclesiásticas y quiere tener placer. Este cambio iniciado por la mujer obliga al hombre a cambiar. El Tarot de A. Crowley rompe pues con la farsa, nos muestra un animal de la naturaleza símbolo del poder instintivo y generativo representados por sus enormes cuernos espiralados, de la fuerza vital, de la potencia de erección y eyaculación y del poder fecundante. Finalmente muestra el 3º ojo abierto indicando que la vivencia consciente y amorosa de la sexualidad conduce a la abertura de los chakras, es decir, a la transcendencia espiritual, como dicta el tantrismo.

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