UN TAROT PARA LA NUEVA ERA – EL COLGADO

En la mayoría de las barajas El Colgado muestra a un individuo colgado por un pie.

 

También parece que tiene las manos amarradas a la espalda. Parece un castigo medieval: el sujeto robó una gallina, no es por eso que va a ser enviado a la Bastilla pero será colgado por un pie en plaza pública durante unos días. Nada grave desde que no se debata. Si acepta la situación unas fricciones con árnica le dejan el pie como nuevo. Lo que en principio sería la aceptación de una situación que no puedes cambiar, donde los rostros de los colgados no parecen traslucir sufrimiento, fue adquiriendo trazos tragicómicos impregnándose de la doctrina imperante de aquella época. Así muchos tarotistas interpretan esta carta como: “Estás amarrado de pies y manos, víctima de una situación desagradable y lo único que puedes hacer es aguantar, someterte, resignarte y sacrificarte”. La interpretación llega al paroxismo cuando se le dice al pobre consultante que “cuanto más te sacrifiques ahora, mayor será el premio después” o tal vez se le sentencia con conceptos orientales: “No te queda otra, es tu karma” . Como ven esta interpretación se encuadra perfectamente en la idea religiosa de que este mundo es un valle de lágrimas al cual venimos para resignarnos, sacrificarnos sin protestar, como Nuestro Señor Jesucristo se sacrificó para salvarnos, y después seremos premiados con la vida eterna. Evidentemente cuanto la vida terrenal sea más insoportable la vida eterna será más atractiva y mejor nos la podrán vender. Con ello el Tarot se torna cómplice de doctrinas que buscan degradar al ser humano a la categoría de oveja para manipularlo mejor.    

En el mítico vemos el castigo al que Prometeo fue condenado por Zeus por haber robado el fuego a los dioses.

Aunque en la mayoría de las oportunidades podemos tomar las iniciativas correspondientes, con ello no estoy afirmando que no haya situaciones en la vida en las que nos sentimos acorralados e impedidos de tomar cualquier iniciativa. Pero eso no quiere decir que haya que renunciar y aguantar mientras se espera el premio correspondiente al sacrificio efectuado, que sería también una manera de evitar responsabilizarse por la situación. Cualquiera que sea una situación y especialmente si no nos agrada, siempre hay una lección a ser aprendida. Esa situación se mantendrá hasta que no hayamos aprendido la lección y ésta será la llave que nos permitirá abrir la puerta que impedía nuestro avance evolutivo.

Como la palabra “Pendu” en francés significa también ahorcado algunos autores le han dado a este arcano un aspecto realmente siniestro, incluso alguno lo ha crucificado.

 

Otros autores inspirados en la leyenda del dios vikingo Odín, que permaneció colgado por un pie de un árbol y atravesado por una lanza durante 9 días hasta que recibió el conocimiento de las runas, nos hablan de una nueva visión producto de colocarse en una posición inusual.

 

Crowley se posiciona claramente contra el sacrificio cuando dice en el “Libro de Thoth”: “La principal meta de los sabios debería ser librar a la especie humana de la insolencia del auto-sacrificio, de la calamidad de la castidad; la fe tiene que ser aniquilada por la certeza y la castidad por el éxtasis” y afirma que esta carta representa la inmersión del espíritu en la materia.  Permitir que nuestra esencia divina permee nuestra expresión en los mundos más densos: instintos, emociones y cuerpo físico comienza por entender que a lo único que estamos amarrados (colgados) y no nos podemos soltar es a lo que somos, a nuestra naturaleza. Así en el Tarot Terapéutico este arcano ilustra el Principio de la Entrega: La entrega a nuestra naturaleza aceptándonos plenamente tal y como somos independientemente de las opiniones de la familia, sociedad y de nuestra propia mente abarrotada de creencias y prejuicios importados. Como pueden ver en la 1ª llave del bienestar: https://youtu.be/RgmGFoo-r_Q , en la medida que nos aceptamos podemos entender y pulir nuestra naturaleza mientras que si no lo hacemos seremos manipulados continuamente por lo que escondemos de nosotros mismos. En palabras de Jung: “Lo que aceptas te transforma, lo que niegas te somete”. Como consecuencia de esta entrega a lo que somos podemos entregarnos a la vida, a una causa mayor y al mundo. Cualquier intento de hacerlo si no nos hemos aceptado plenamente antes, no será más que una farsa, una búsqueda de la aceptación de los demás.

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