EL SEGUNDO SEPTENÁRIO

 

El nuevo ciclo se abre con la carta del Ajuste, en los tarots tradicionales, la Justicia. Cuando abrimos un ciclo necesitamos hacer algunos ajustes para eliminar fricciones producto de haber contenido nuestros impulsos durante años por miedo de que su expresión nos traiga problemas con el mundo externo. El problema realmente viene cuando dichos impulsos se acumulan. De entrada se crean tensiones internas que pueden alcanzar una masa crítica que pasa por encima del autocontrol y explotan o para fuera y hacemos una barbaridad en el mundo externo o para dentro y el cuerpo físico paga el pato, creando nuevas fricciones. Se trata pues de encontrar la manera adecuada de expresar todos los impulsos evitando que se acumulen. De hecho es más fácil expresar impulsos que no se acumularon. También siendo más respetuosos y tolerantes con nuestros impulsos seremos más respetuosos y tolerantes con el mundo. Aunque determinadas creencias y hábitos de ciertas personas o pueblos nos parezcan trogloditas y excéntricos no nos peleamos con ellos y colocamos el bikini en Cancún y la burka en Kabul y no al revés.

Vamos equilibrándonos, eliminando fricciones pero aun así ciertas situaciones continúan creando fuertes oscilaciones de voltaje emocional o instintivo y vemos que no sirve de nada continuar echando la culpa al mundo cruel que nos afecta de tal modo. Así entramos en la fase de conciencia del Ermitaño que coloca su foco dentro y no fuera, entendiendo que si una situación o persona nos impacta es porque tenemos un área sensible para dicho impacto, pues si no la tuviésemos no nos impactaría. De hecho el verdadero autoconocimiento es saber porque las cosas nos afectan de la manera que nos afectan. Identificadas dichas áreas (o heridas) las curamos al percibir que lo que fue dramático e impactante en nuestra infancia cuando éramos niños/as vulnerables y dependientes ya no lo es para el adulto independiente y con experiencia que somos hoy. En la medida que vamos curando nuestras heridas las situaciones nos afectan menos y podemos permanecer más tiempo en nuestro centro.

Después de esta fase de introspección nos encontramos con La Fortuna, o Rueda de la Fortuna en la mayoría de las barajas, donde iniciamos un movimiento de expansión: desde nuestro centro nos abrimos a la aventura de lo desconocido ampliando nuestros horizonte haciendo contacto con nuevas personas, ideas, actividades, culturas y/o lugares geográficos. Estas nuevas experiencias nos llevan a profundizar en la percepción de nuestra naturaleza, dándonos cuenta de que mientras no identifiquemos, respetemos e integremos nuestro lado animal (emociones, instintos, impulsos vitales, necesidades corporales y biológicas) con el lado racional, dándole, usando la mente, una expresión adecuada y conveniente permaneceremos divididos, fingiendo que somos lo que en realidad no somos. Este proceso que está ilustrado por la carta del Entusiasmo (La Fuerza en otros Tarots) nos lleva a mejorar nuestra autoestima, autoconfianza, alegría de vivir, entusiasmo y la creatividad biológica, originalmente dirigida a garantizar la continuidad de la especie, es elaborada por la mente y expresada de diferentes maneras.

Con ello estamos preparados para vivir El Colgado que colgado por un pie, no se puede soltar. La pregunta es: ¿A qué estamos amarrados y no nos podemos soltar hasta que la muerte nos separe?  Estamos amarrados a nuestra naturaleza, somos lo que somos y no podemos ser otra cosa. El peral no da manzanas y el manzano no da peras. Cualquier intento de ser lo que no somos trae esfuerzo, frustración y sufrimiento.  Entonces nos damos cuenta que el primer paso en dirección a la felicidad, armonía o nirvana es la plena auto-aceptación independientemente de las opiniones que la familia, sociedad o hasta nuestra misma mente llena de creencias importadas. En el Tarot Terapéutico el Arcano XII lejos de ilustrar ideas de impotencia, sacrificio, renuncia y resignación, usadas durante siglos para transformar la humanidad en un rebaño manipulable, representa la entrega a nuestra naturaleza que como consecuencia facilita la entrega a la vida y al mundo.

Estamos así preparados para encarar La Muerte, una crisis derivada de identificar, entender y desactivar viejos padrones de conducta que si bien fueron necesarios para tener un mínimo de aceptación en nuestra infancia, cristalizaron en nuestra personalidad de manera que décadas después continuamos tomando iniciativas a partir de ellos, en vez de hacerlo a partir de nuestra verdad con lo cual la vida pierde la gracia y continuamos prisioneros de nuestra programación. Evidentemente cuanto más identificados estamos con dichos patrones más aguda es la crisis.

 Cortamos así algunos hilos más de la marioneta para cerrar el septenario con el Arte (La Templanza en los tarots tradicionales). Cerramos un ciclo y abrimos otro (2 x 7) integrando los opuestos, especialmente en el ámbito profesional haciendo de nuestra diversión nuestro trabajo. Ese placer que viene de dentro cuando nos envolvemos en una determinada actividad es el indicador de que estamos expresando en ella talentos específicos lo cual favorece mucho la calidad de nuestro trabajo y por tanto su remuneración. Descansamos trabajando pues no necesitamos esforzarnos, desgastarnos y estresarnos para hacer lo que nos gusta y además cuando nos relacionamos lo hacemos como donadores de placer y no como vampiros. Resueltos los aspectos salud, dinero y amor, sin querer queriendo, abrimos la puerta para la verdadera trascendencia espiritual. Pasamos de un ciclo en que estábamos divididos de lunes a viernes haciendo lo que no nos gusta para tener dinero y de viernes a domingo gastando el dinero para comprar placer (que viene de fuera) para abrir otro donde de lunes a lunes tenemos placer y como efecto colateral dinero.

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